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Por qué la Innovación no debe de ser un factor estratégico

La Innovación es el único recurso del que disponen las organizaciones para crear una ventaja competitiva que les garantice el crecimiento sostenible a largo plazo. Surge de la necesidad de sobrevivir en un entorno inestable: qué necesidades reclama el mercado y qué soluciones puedo ofrecer.

La experiencia nos demuestra que la Innovación no es un suceso aleatorio, sino un proceso crítico, con pasos específicos que, controlados y gestionados convenientemente, pueden arrojar resultados predecibles. Hay base científica suficiente para gestionar la Innovación como un proceso más del negocio. Así, la norma UNE 166001 establece requisitos relativos a la planificación, organización, ejecución y control de proyectos de I+D+i.

No obstante, en ocasiones, el error de enfoque que comenten las organizaciones que se “acercan” a la Innovación, tiene un carácter conceptual más que metodológico: identifican sus procesos de Innovación como estratégicos, con la intención de dotarles de relevancia. La paradoja es que consiguen el efecto opuesto: éstos se perciben como algo alejado del terreno de juego, irreal, como una moda pasajera.

En cambio, las organizaciones que sí apuestan firmemente por la Innovación –y así se lo ha reconocido el mercado– entienden que ésta se basa en atender a los requerimientos y necesidades de sus grupos de interés y por tanto, sitúan a sus procesos de Innovación como el primer elemento de su cadena de valor. Para las personas que forman parte de estas organizaciones, la Innovación no es algo ajeno, si no que se encuentra totalmente interiorizado –forma parte de su día a día– y por este motivo, se gestiona como un proceso operativo.

La visión que todavía se tiene de la Innovación es que es una moda más que una necesidad. El gran reto de las organizaciones es cambiar esta percepción y convencerse de que:

  • La Innovación no es un arte, sino una ciencia.
  • La Innovación no ha de ser percibida como un proceso estratégico, sino operativo.
  • La Innovación no solo afecta a los productos y servicios, sino a todo tipo de transformación organizacional: nuevos modelos de negocio, canales, sistemas de relación…
  • La Innovación no debe restringirse al Departamento de I+D+i, sino que se debe de involucrar a todas las personas (y resto de grupos de interés) de la organización.

Adrián Martín Martín
Zitec Consultores
amartin@zitec.es

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